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noviembre 10, 2015

Los Consejos


Son numerosas las personas que dan consejos, pero escasas son las que los reciben con reconocimiento, y todavía más raros los que los siguen. Después de los 30 años, el hombre se vuelve, por lo general, impermeable a los consejos. Cuando los consejos ya no le alcanzan se vuelve rápidamente fatuo y egoísta. Añade, para el resto de sus días la impudencia a la estupidez, lo que irremediablemente causará su pérdida. Es por ello que es indispensable descubrir a alguien capaz de discernir, ligándose fuertemente a él para recibir su enseñanza.

Un Samurai que no concede ningún interés a la riqueza y al honor, acaba habitualmente por volverse insignificante y envidioso. Este hombre es a la vez vano e inútil, acaba por revelarse inferior a aquel mismo cuyos únicos móviles son la ambición, el dinero y la fama. No es de ninguna utilidad inmediata.

Hasta la edad de cuarenta años un Samurai debe vigilar de no dejarse seducir por la sabiduría y el sentido del juicio. Debe depender únicamente de sus capacidades y de su fuerza de carácter. Cuanto mayor sea esta última, mejor será el samurai. Aun habiendo superado los 40 años, pero esto depende del individuo y de su posición social, un Samurai no es nada si no tiene fuerza de carácter.

octubre 09, 2013

Auto-perfección


Si deseáis perfeccionaros, la mejor manera de hacer es solicitar la opinión de los otros y buscar sus críticas. La mayor parte de las personas intentan perfeccionarse fiándose en su sola facultad de apreciación. El único resultado que consiguen es que no hacen progresos significativos... Los hombres que buscan las críticas de los demás son ya superiores a ellos. La primera palabra pronunciada por un Samurai, en cualquier circunstancia, es extremadamente importante. Revela por esta palabra todo su valor. En tiempos de paz, el lenguaje firma el valor. Pero, del mismo modo, en tiempos de disturbios y destrucción, la gran bravura puede revelarse por una única palabra. Se puede decir entonces que esta palabra única es la flor del alma. 

Un Samurai debe siempre evitar quejarse, incluso en la vida corriente. Debe estar en guardia para no dejar escapar jamás una palabra que demuestre su debilidad. Una indicación anodina hecha por inadvertencia indica frecuentemente el valor del que la ha hecho.

Un hombre cuya reputación está basada sobre su habilidad para una técnica precisa es insignificante. Concentrando toda su energía en un solo objeto, se ha vuelto desde luego excelente pero se ha abstenido de interesarse en otras cosas. Un hombre así no es de ninguna utilidad

septiembre 25, 2013

Levantaos a la Octava


Es el colmo de la locura para un Samurai perder el control de sí mismo si por desgracia queda reducido al estado de ronin o se encuentra enfrentado a algún revés de fortuna del mismo tipo. En el tiempo del Señor Katsushige, los Samurais tenían una divisa favorita: "Si no habéis sido ronin siete veces, no podréis reivindicar efectivamente el título verdadero de Samurai. Tropezad y caed siete veces, pero levantaos a la octava." Manifiestamente, Hyogo Naritomi había sido, según se dice, siete veces ronin. Un Samurai al servicio de un daimio debe ser como un tentetieso que se levanta cada vez que uno lo inclina. En verdad, sería una excelente idea para el Daimyo devolver a sus discípulos la libertad para someter a prueba su fuerza espiritual. 

El Trato a los Subordinados.
En un poema a la gloria de Yoshitune, se dice: "Un general debe dirigirse frecuentemente a sus soldados." Las personas que sirven a un amo estarán tanto más dispuestas a consagrar su vida a su servicio cuando su amo le alabe en circunstancias excepcionales, así como en la vida corriente, del tipo: "Me habéis servido muy bien." "Debéis ser muy cuidadoso con esto o lo otro." "Ahora tengo un servidor de primera clase." Estos comentarios atentos son de una gran importancia.

septiembre 24, 2013

El Orgullo

Kanji para la palabra Orgullo

El que tiene pocos conocimientos se vuelve rápidamente pretencioso y se deleita en la idea de ser considerado como un hombre competente. Los que se enorgullecen de sus talentos y se estiman superiores a sus contemporáneos serán inevitablemente castigados por alguna manifestación del Cielo. Un hombre que no sepa hacerse apreciar de los otros no será de utilidad a nadie a pesar de su alta competencia. El que trabaja arduamente y sabe permanecer modesto; el que se alegra de la posición subordinada que ocupa al mismo tiempo que respeta a sus iguales, será altamente estimado.


agosto 22, 2011

Hagakure: Las Decisiones


Un viejo proverbio dice: "Decidios en el espacio de siete soplos." El Señor Takanobu Ryuzoti hizo un día este comentario: "Si un hombre tarda demasiado en tomar una decisión, se duerme." El Señor Naoshige dice también: "Si uno se lanza sin vigor, siete de cada diez acciones no llegan a término. Es verdaderamente difícil tomar decisiones en estado de agitación. Por consiguiente, si sin ocuparse de las consecuencias menores, uno se enfrenta a los problemas con la mente afilada como una navaja, siempre se encuentra la solución en menos tiempo del preciso para hacer siete soplos." Hay que considerar los problemas con calma y determinación.

junio 13, 2011

Hagakure: La Desgracia


No es suficiente evitar simplemente sentirse desanimado cuando llega una prueba. Cuando llega una desgracia, el Samurai debe alegrarse y coger la suerte que le es ofrecida por poder emplear así su energía y su valentía. Tal actitud difiere radicalmente de la simple resignación. Cuando la marea sube, el barco flota...

Cuando se ha oído hablar de las hazañas de un Maestro, pensar que cualquier cosa que uno haga no podrá jamás igualarlo, es señal de un alma mezquina. Se debe pensar, al contrario, que "si el Maestro es un hombre como yo, ¿por qué yo he de ser inferior?" En cuanto un Samurai se decide contestar a este desafío contra sí mismo, ya está en camino de la mejoría. Ittei Ishida ha dicho: "Un hombre reconocido como sabio por los otros, sólo adquiere esta reputación porque ha comenzado a profundizar sus conocimientos desde su más tierna edad. Nunca es el resultado de un aprendizaje tardío, incluso si éste es difícil." En otras palabras, en cuanto un ser toma la resolución de llegar a la perfección, puede esperar un día experimentar la iluminación. Un Samurai debe prestar atención a sus hechos y gestos para evitar cometer errores de conducta, no importa lo pequeños que aquellos sean. Ocurre que, por descuido, un Samurai no controla su mente y llega a pensar reflexiones de este tipo: "Decididamente, soy un cobarde" o "Si esto ocurre, corramos para preservar nuestras vidas" o "Cuán terrorífico es esto", "¡Ay!", Etcétera. Tales exclamaciones no deben ser jamás proferidas por un Samurai aunque sea para mofarse o reírse, ni por descuido, ni siquiera soñando, ni en ninguna otra situación. Un ser perspicaz adivinaría rápidamente la naturaleza verdadera de la persona que hubiera pronunciado tales palabras. Uno debe estar siempre en guardia. Se ha dicho que un hombre que acaba de ser decapitado todavía puede hacer algunos gestos. Esta historia ha sido transmitida por Nitta Yoshisada y Ono Moken. ¿Cómo un hombre puede ser inferior a otro hombre? Mitani Joyku decía: "Incluso cuando un hombre enferma mortalmente, puede sobrevivir dos o tres días más."

Las malas relaciones existentes entre los actuales gobernantes y los procedentes, entre el padre y el hijo, entre el hermano mayor y el pequeño están motivadas por razones egoístas. La prueba es que no hay tales relaciones entre maestro y servidor.

junio 07, 2011

Hagakure: La Distracción

Kanji para la palabra distracción, se pronuncia "sakuran" (tomado de japanese symbols.org)

Seréis confundidos por la gente cuando vuestra resolución sea débil. Más aún, si en una reunión estáis distraído cuando otra persona esté hablando, por vuestro descuido podéis pensar que coincidís con su opinión y le vais a seguir diciendo: "De acuerdo, de acuerdo", incluso cuando esté diciendo algo contrario a vuestros propios sentimientos, y los demás pensarán que estáis de acuerdo con ellos. Por esto, nunca debéis distraeros ni un instante cuando tengáis una reunión con otras personas. Cuando estéis escuchando una historia o estén hablando con vosotros, deberéis ser cuidadosos para evitar veros confundidos; y si hay algo con lo que no estéis de acuerdo, exponed vuestra opinión, mostradle su error a vuestro oponente, esforzaos en resolver la situación. Incluso en asuntos poco importantes los malentendidos provienen de cosas pequeñas. Uno debe ser cauteloso en este aspecto. Más aún, es mejor no colaborar con gente de la que ya habéis tenido dudas anteriormente. No importa lo que hagáis, será gente que siempre os confundirá o absorberá. Para estar seguro en este tipo de asuntos debéis tener mucha experiencia.


mayo 30, 2011

Hagakure: La Vía del Samurai


 El Señor Naoshige tenía por costumbre decir: "La vía del Samurai es la pasión de la muerte. Incluso diez hombres son incapaces de desviar a un hombre animado de tal convicción." No se pueden llevar a cabo grandes hazañas cuando se está en una disposición anímica normal. Hay que volverse fanático y desarrollar la pasión de la muerte. Si uno cuenta sobre el tiempo para acrecentar su poder de discernimiento, corre el riesgo de que sea demasiado tarde para ponerlo en práctica. La lealtad y la piedad filial son algo suplementario en la Vía del Samurai; Lo que uno necesita es la pasión por la muerte. Todo el resto vendrá por añadidura de esta pasión. 

El famoso Samurai KiranoSuke Shida ha dicho: "Si sois totalmente desconocido, entre morir o vivir, más vale escoger vivir". Shida era un Samurai fuera de lo corriente. Los jóvenes han interpretado frecuentemente mal lo que ha dicho, pensando equivocadamente que se hacía el abogado de una conducta deshonrosa. En un postscriptum, escribió: "Si uno duda entre comer y no comer, más vale abstenerse. Cuando uno no puede decidirse entre vivir o morir, entonces más vale morir."

Hay una manera de educar a los hijos de Samurais. En su infancia se ha de favorecer su bravura y evitar darles miedo frívolamente o burlarse de ellos. Si una persona se ve afectada por la cobardía cuando niño, queda una cicatriz para toda la vida. Es un error de los padres que, sin reflexionar, hagan temer a los niños los relámpagos, los sitios oscuros, o contarles cosas terroríficas para provocar sus lloros. Más aún, si un niño es reñido severamente se volverá tímido. No debe tolerarse que se formen malos hábitos. Después que se ha formado un mal hábito, aunque se reprenda al niño, ya no mejorará. Para cosas tales como el hablar correctamente o tener un buen comportamiento hay que volver gradualmente al niño consciente de ello. No dejéis que el niño conozca la avaricia. Otra cosa más, si tiene una naturaleza normal, se desarrollará siguiendo el camino que se le marque. Otro punto más a tener en cuenta es que si los padres tienen una mala relación, el niño no tendrá sentimientos filiales. Esto es natural. Incluso los pájaros y las bestias se sienten afectados por lo que ven en el momento de nacer. Por lo tanto, las relaciones entre padre e hijo se pueden deteriorar debido a la inconsciencia de la madre. Una madre quiere a su hijo por encima de todas las cosas y será imparcial con él cuando es corregido por el padre. Si se vuelve una aliada del niño, tal cosa sembrará la discordia entre el padre y el hijo. Debido a la estrechez de su mente, una mujer ve a su hijo como el sostén de su vejez.

mayo 23, 2011

Hagakure: Quien calcula es un cobarde


Un hombre que no para de calcular es un cobarde. Digo esto porque las suposiciones siempre tienen una relación con las ideas de provecho y de pérdida; el individuo que las hace está siempre preocupado por las nociones de ganancia o pérdida. Morir es una pérdida, vivir una ganancia y es así que se decide a menudo no morir. Esto es cobardía. Del mismo modo, un hombre que ha recibido una buena educación puede camuflar, con su inteligencia y su elocuencia, su pusilanimidad o su estupidez, que son su verdadera naturaleza. Mucha gente no se da cuenta

mayo 09, 2011

Hagakure: Éxito y Fracaso


 La bondad o la maldad del carácter de un individuo no se reflejan en el éxito momentáneo o en el fracaso, aquí abajo. El éxito o el fracaso no son, a fin de cuentas, más que manifestaciones de la Naturaleza. El bien y el mal son, sin embargo, naturalezas humanas. No obstante, es cómodo, por razones didácticas, expresarse como si el éxito o el fracaso en el mundo fueran el resultado directo de un buen o mal carácter.

mayo 02, 2011

Hagakure: La Amistad Se Mide en la Adversidad

Kanji para la palabra amistad, se pronuncia kousai (tomado de japanese symbols.org)
 
Se ha dicho: "Si queréis sondear el corazón de un amigo, caed enfermo." Una persona a la que consideráis amiga cuando todo te va bien, y que os da la espalda como un extraño en caso de enfermedad o de infortunio, no es más que un cobarde. Es mucho más correcto cuando un amigo debe enfrentarse con el infortunio, estar cerca de él, visitarlo y socorrerlo. Un Samurai no debe jamás, mientras viva, permitirse distanciarse de aquellos de los que es deudor espiritualmente. He aquí por lo tanto un medio para medir los verdaderos sentimientos de un hombre. La mayor parte del tiempo nosotros nos dirigimos a los demás para pedirles ayuda y luego los olvidamos en cuanto la crisis ha pasado.


Alguien hizo un día el comentario siguiente: "Se piensa generalmente que nada es más difícil que ser ronin; que cuando este destino golpea a un hombre, se pierde confianza en él y se le abandona. En verdad, ser ronin es algo muy diferente de lo que yo me había imaginado y es un estado menos desagradable de lo que parece. Me gustaría, en verdad, volver a ser un ronin cierto." Coincido con esta opinión. La misma actitud puede prevalecer en lo que concierne a la muerte. Si un Samurai se acostumbra, día a día, a la idea de la muerte, será capaz de morir con toda tranquilidad cuando llegue el momento. Como todos los desastres son difícilmente tan terribles como uno se los había imaginado, es totalmente ridículo lamentarse por adelantado y sin cesar. Más vale prepararse desde el principio a la idea de que el destino final del Samurai dedicado al servicio de un Señor es hacerse sepukku o terminar ronin.

abril 25, 2011

Hagakure: Ganar Desde el Principio

Kanji para la palabra Ganar, se pronuncia "kachi" (tomado de japanese symbols.org)

Cuando ya era anciano, Tetsuzan hizo un día la reflexión siguiente: 
 "Tenía tendencia a pensar que el combate a manos desnudas difería del Sumo, debido a que no tenía importancia ser tirado al suelo al principio, ya que lo esencial era ganar al final del combate. Recientemente he cambiado de punto de vista. Se me ha ocurrido que si un juez tomaba la decisión de parar el combate en el momento en que uno se encuentra en el suelo, os declararía vencido. Hay que ganar desde el principio para salir victorioso siempre."

abril 13, 2011

Hagakure: La Actitud Durante la Tormenta


Existe lo que se llama la actitud durante la tormenta. Cuando uno es sorprendido por una repentina tormenta, se puede o bien correr lo más aprisa posible o bien colocarse rápidamente bajo los aleros de las casas que bordean el camino. De todos modos nos mojaremos. Si uno ya estuviera preparado mentalmente a la idea de estar mojado, se estaría a fin de cuentas muy poco contrariado con la llegada de la lluvia. Se puede aplicar este principio con provecho en todas las situaciones.

marzo 28, 2011

Hagakure: Las Palabras


Se dice que no hay que dudar jamás en corregirse cuando uno a cometido un error. La falta desaparece rápidamente si uno se corrige sin demora. Cuando se intenta remediar un error, ello se vuelve desplazado y doloroso. Cuando se dice algo que no se debería haber dicho, si uno se autocritica rápida y claramente, aquello se olvida pronto y ya no hay necesidad de preocuparse. Pero si alguien os censura, hay que saber contestar: "Os he dado las razones de mis propósitos inconsiderados, yo no veo nada más que hacer si no las aceptáis. Puesto que he dicho esto sin querer, deberá pasar como si nadie lo hubiera oído. Nadie puede sustraerse a una reprimenda".

Morooka Hikoemon fue requerido un día para confirmar la verdad de sus palabras respecto a un asunto. Pero él contestó: "La palabra de un Samurai es más firme que el metal. Dado que estoy impregnado de este principio, ¿qué más pueden aportar los dioses y los Budas?" El juramento fue anulado. Esta historia ocurrió cuando él tenía veintiséis años.

marzo 23, 2011

Hagakure: Animar a un Amigo

Kanjis para la palabra animar, se pronuncia hagemasu (tomada de japanese symbols.org)
 
Cuando se visita a un Samurai golpeado por la desgracia, lo que se le dice para animarlo es siempre de una extremada importancia. Él es, en efecto, capaz de discernir a través de nuestras palabras los móviles verdaderos que animan a su interlocutor. Para animar a un amigo en dificultades el secreto a revelarse es el siguiente: un verdadero Samurai no debe pavonearse ni perder confianza. Debe ir siempre hacia delante, sino no avanzará y será totalmente inútil.

marzo 14, 2011

Hagakure: Concentración

Kanjis para la palabra concentración, se pronuncia keichuu (tomada de japanese symbols)

En cierta ocasión vivía un maestro del arte de la lanza. En el momento de su muerte llamó a su mejor discípulo y le declaró: "Te he transmitido todas las técnicas secretas de nuestra escuela. Si piensas aceptar ahora a un discípulo, debes practicar enseguida con diligencia, y cada día, con el sable de madera. La superioridad no es una cuestión de técnicas secretas". Del mismo modo, en la enseñanza de un maestro de Renga, se dice que la víspera del concurso de poesía debe calmar su espíritu y consultar una antología de poesías. Es necesario saberse concentrar sobre una sola cosa. Todos los oficios deben ser ejercidos con concentración.


febrero 28, 2011

Hagakure: El Dragón


Había un hombre en China al que gustaban mucho las imágenes representando a dragones. Todos sus muebles y vestidos estaban decorados con este emblema. El dios de los dragones se dio cuenta de este amor profundo, así que un día, un verdadero dragón se presentó en su ventana. Se dice que el hombre se murió del susto... Era seguramente un charlatán que se hubiera revelado como tal en el momento de la acción.

febrero 03, 2011

Hagakure: Imponer

Kanji para la palabra "Imponer", se pronuncia kasuru (Tomada de Japanese Symbols.org)
 
 Retirarse silenciosamente cuando el amo habla de uno, en buenos o malos términos, indica perplejidad. Se debe poder dar una respuesta apropiada y estar decidido previamente. Cuando se os encargue una cierta función, la alegría o el orgullo que vosotros sentiréis se reflejará en vuestro rostro y eso es algo inconveniente. Algunos, conscientes de sus fallos, piensan: "Soy torpe pero debo cumplir cueste lo que cueste mi misión. ¿Cómo la voy a llevar a cabo? Esto puede ocasionarme muchos motivos de ansiedad". Aunque estas palabras no se pronuncien jamás, se reflejarán claramente en vuestro rostro. Esto es una prueba de modestia. Es por inconstancia y ligereza que nos apartamos de la Vía y que nos comportamos como novicios. Entonces somos fuente de molestias. El año pasado, en el curso de una reunión, un hombre expuso su punto de vista y afirmó que estaba dispuesto a matar al animador de la reunión si su opinión no era adoptada. Su moción fue aceptada. Cuando todos los procedimientos fueron terminados, dijo: "Han dado su consentimiento demasiado rápidamente. Pienso que son débiles y no son dignos de ser los consejeros de su amo".

Cuando una reunión oficial es extremadamente seria y alguien introduce, con ligereza, temas diferentes los participantes expresan su despecho y se enfadan. Esto no está bien. En tales momentos la etiqueta de Samurai consiste en permanecer calmado y tratar a la persona con benevolencia. Maltratar a alguien es una conducta digna de un lacayo.
 
Hay momento en donde uno tiene realmente necesidad de los demás. Si esto se repite a menudo, éstos acaban por encontrarlo inoportuno y desplazado. Para ciertas cosas, más vale no tener que tener que contar con los demás.

febrero 02, 2011

Hagakure: Caligrafía


Cuando me dirigí a Yasaburo para tomar ejemplo de su arte caligráfico, me dijo: "Se debería escribir en caracteres suficientemente grandes como para que uno solo cubriera toda la hoja, con suficiente vigor como para rasgarla. La habilidad en la caligrafía depende del espíritu y de la energía con la que se ejecuta. El Samurai debe obrar sin dudar, sin confesar el más mínimo cansancio ni el más mínimo desánimo hasta concluir su tarea. Eso es todo". Y continuó escribiendo.

Según el sabio confucionista Ittei Ishida, todo calígrafo, incluso mediocre, puede aprender a escribir de una manera correcta si sigue cuidadosamente las líneas de un cuaderno. Se puede decir la misma cosa al servicio de un Samurai. Si toma por modelo un buen Samurai, el éxito es posible. Desgraciadamente, en el momento presente no hay ningún Samurai que merezca realmente ser imitado, así que uno debe crearse idealmente un modelo que imitar. El modo de crear tal modelo es imaginar cuál de los que están en torno a nosotros sabe cómo conformarse al protocolo, a la rectitud y a las conveniencias; cuál demuestra la mayor valentía; cuál es el más elocuente; cuál es aquél cuyo comportamiento es el más irreprochable; cuál es el más íntegro; cuál tiene el mayor espíritu de decisión en caso de crisis. A partir de todos estos elementos, es necesario imaginar un ser reuniendo todas estas cualidades. La síntesis constituirá un excelente modelo, digno de ser imitado. Es cierto que en todo arte es muy difícil aprender los puntos fuertes del maestro, pero en cambio, sus puntos débiles son imitados fácilmente. Estos no son, desde luego, de ninguna utilidad para sus discípulos. Por ejemplo, algunos conocen perfectamente la etiqueta pero no son íntegros. Cuando uno intenta tomar por modelo este tipo de persona, siempre tiene tendencia a descuidar la etiqueta y a no imitar más que la ausencia de integridad. Cuando uno aprende a apreciar los puntos fuertes de los demás, cada persona puede volverse un maestro o en público. Si es negligente cuando está en período de descanso, el público sólo lo percibirá bajo este aspecto.

febrero 01, 2011

Hagakure: Entrenamiento

Kanji para la palabra entrenamiento, se pronuncia kyouiku (tomado de japanese symbols.org).
 
Me dijeron que un maestro de sable ya anciano había dicho esto: "El Samurai debe entrenarse toda su vida", y para ello hay una razón. Al principio, incluso en caso de práctica regular, uno no tiene la sensación de progresar. Uno se sabe poco hábil y ve a los demás a su propia imagen. En este estadio es inútil precisar que no se es de ninguna utilidad al servicio del Daimyo. Cuando se alcanza un estadio mediano, uno no es todavía de gran utilidad pero toma conciencia de sus deficiencias y empieza a notar las imperfecciones de los otros.
 
Cuando un Samurai alcanza un nivel superior, es capaz de tomar, por propia iniciativa, decisiones en cualquier situación, de tal manera que ya no necesita los consejos de los otros. Un Samurai es, podemos decirlo, útil al Daimyo. Luego, por encima de este nivel, están aquellos cuyo rostro jamás revela lo que piensan, los que no hacen jamás gala de su habilidad, que fingen ignorancia e incompetencia. Y lo que es más: respetan la habilidad de los otros. Para muchos, ésta es la ambición más alta. Pero a un nivel todavía más elevado existe un dominio que supera la habilidad del común de los mortales. El que se compromete a fondo en la Vía de este campo, toma conciencia de que su entrenamiento será ilimitado y que no podrá estar jamás satisfecho de su trabajo. Por esto un Samurai debe conocer sus debilidades y pasar su vida corrigiéndolas sin jamás tener el sentimiento de haber hecho ya lo suficiente. No debe, naturalmente, tener demasiada confianza pero tampoco sentirse inferior.

Yagyu, el maestro de la Vía del Sable, que enseñaba al Shogun Tokugawa, decía: "Yo no sé cómo superar a los otros. Todo lo que sé es cómo superarme a mí mismo". El se decía: "Hoy, yo soy mejor que ayer, mañana todavía seré superior". Un verdadero Samurai consagra todo su tiempo al perfeccionamiento de sí mismo. Es por ello que el entrenamiento es un proceso sin fin.

 Busto de Yagyū Munenori (柳生 宗矩, 1571 - May 11, 1646)

Entre las proclamaciones públicas que ha hecho el Señor Naoshige, se encuentra la siguiente: "Las decisiones importantes deben ser tomadas con calma". Ittei Ishida (sabio confucionista de Han Sagan y maestro Jocho Yamamoto) explica: "Los asuntos menores deben ser estudiados con seriedad. Hay pocos problemas realmente importantes, solamente se presentan más de dos o tres en toda una existencia. Una reflexión cotidiana os convencerá. Es por ello que es indispensable prever lo que conviene hacer en caso de crisis. Cuando ésta se manifieste, habrá que acordarse de la solución, para resolverla en consecuencia. Sin una preparación cotidiana, cuando sobrevenga una crisis delicada, se será incapaz de tomar una decisión rápida, lo que conlleva el riesgo de consecuencias desastrosas". ¿No es entonces posible decir que para poder tomar con calma decisiones importantes, hay que prepararse cada día con resolución?

En el curso de una reunión cuya meta era examinar la oportunidad de conceder una promoción a cierta persona, se tuvo noticia de que la misma, anteriormente, era muy aficionada a la bebida. Por lo tanto, los participantes estaban muy propensos a negarle su adelanto. Sin embargo, uno de ello intervino: "No animar a un hombre porque ha cometido un solo error, es impedir que mejore. Si un hombre, que ha flaqueado una vez, muestra, por una conducta irreprochable y conforme a las reglas, que lamenta sinceramente su error, es eminentemente útil a su Señor. Siendo así, animadlo".

Entonces, uno de los presentes dijo: "¿Asumís la responsabilidad de tal decisión?" Después de que él hubo dado tal seguridad, la asistencia le rogó que diera sus razones. Dio esta respuesta: "Lo avalo porque sé que se ha equivocado una vez. No se puede conceder confianza al que no ha cometido jamás errores". Fue de este modo que el interesado consiguió su promoción.

Un día, un hombre cayó en desgracia porque había descuidado reparar el insulto que le había sido hecho. La única manera de vengarse era lanzarse sobre el campamento enemigo y combatir hasta la muerte. Un Samurai que se lanza desesperadamente al combate no puede caer en desgracia. Es porque uno espera la victoria que la misma se nos escapa. El tiempo corre cuando uno espera que el enemigo no sea tan numeroso para no estar uno en desventaja. A fuerza de esperar, incluso puede ser que uno olvide la injuria y que abandone la venganza. Pero cuando los enemigos son numerosos, si uno se agarra al terreno con la determinación de diezmarlos a todos, la pelea se resolverá deprisa. El curso de la acción transcurrirá probablemente de buena manera. Incluso cuando los cuarenta y siete Ronins del clan Asano, que acabaron por atacar a Kira una noche para vengar la muerte de su Amo, ya habían fallado en su salida. Deberían haberse suicidado ritual e inmediatamente Sengakuji. Se tomaron tiempo para vengar la muerte de su Señor. Kira habría podido caer mortalmente enfermo antes de que hubieran ejecutado su plan. En este caso, habrían perdido irremediablemente la ocasión. Por regla general, yo no critico el comportamiento de los otros, pero puesto que nosotros estudiamos la vía del Samurai, debo añadir esto: si no se consideran con cuidado y por adelanto todas las eventualidades, cuando ocurre el suceso no se está en medida de contestar adecuadamente y uno es deshonrado.

Escuchar estos consejos e intentar comprender la esencia de las cosas, constituye una preparación para tomar decisiones antes de que sobrevenga la crisis.

La vía del Samurai exige, entre otras cosas, que se esté siempre dispuesto a someter a prueba la firmeza de su resolución. Noche y día, el Samurai debe seccionar sus pensamientos prepara una línea de acción. Según las circunstancias, puede ganar o perder. Pero evitar el deshonor es un hecho distinto de la victoria o de la derrota; para evitar el deshonor tal vez le será necesario morir. Pero si, desde el principio, las cosas no se desarrollan como había previsto, debería intentarlo de nuevo. Para ello, ninguna sabiduría ni habilidad particular son precisas. El Samurai valiente no piensa en términos de victoria o derrota; combate fanáticamente hasta la muerte. Sólo de este modo realiza su destino.

No es bueno tener fuertes convicciones personales. Si, al perseverara y concentrarse, un Samurai adquiere opiniones muy marcadas, podrá estar tentado a pensar con precipitación que ya ha alcanzado un buen nivel de realización. Esto debe ser desaconsejado formalmente. Un Samurai debe, por asiduidad, llegar primeramente a la maestría absoluta de los principios básicos y luego continuar su entrenamiento de tal manera que sus técnicas lleguen a la madurez. Un Samurai no debe jamás relajar su esfuerzo sino que debe perseverar toda su vida en el entrenamiento. Pensar que uno puede relajar la disciplina del entrenamiento porque simplemente ha hecho algún descubrimiento personal, es el colmo de la locura. Un Samurai debe estar constantemente animado por el pensamiento siguiente: "En tal o cual punto todavía disto mucho de la perfección" y consagrar toda su vida más y más al perfeccionamiento, buscando asiduamente la vía verdadera. Es por una práctica así que se puede encontrar la Vía.

No hace aún cincuenta o sesenta años que los Samurais hacían sus abluciones cada mañana, se afeitaban la cabeza y perfumaban el moño. Luego se cortaban las uñas de las manos y de los pies, las limaban con piedra pómez y luego las pulían con hierba Kogane. No mostraban jamás señal alguna de pereza en este asunto y se cuidaban con atención. Después el Samurai verificaba su sable largo y su sable corto para comprobar que el óxido no los deterioraba; les quitaba el polvo y los limpiaba para cuidar su brillo. Tomar tal cuidado de su apariencia puede parecer una manifestación de fatuidad pero esta costumbre no provenía de una inclinación para la elegancia o lo romancesco. Uno puede ser llamado en cualquier momento a librar una dura batalla; si se muere habiendo descuidado su pulcritud, se da muestra de una relajación general de las buenas costumbres y uno se expone al desprecio y al descuido del adversario. Esta es la razón por la cual los viejos y jóvenes Samurais han aportado siempre un gran cuidado en su presentación. Un escrúpulo tal puede parecer una pérdida de tiempo y una ocupación muy fútil, pero forma parte de la vida del Samurai. En realidad, ello precisa menos esfuerzo y tiempo de lo que parece. Si quiere estar dispuesto a morir, un Samurai debe considerarse ya muerto; si es diligente en su servicio y se perfecciona en las artes militares, no se cubrirá jamás de vergüenza. Pero si se dedica a hacer egoístamente lo que le plazca, en caso de crisis se deshonrará. Incluso, no será jamás consciente de su deshonra. Si nada le importa, excepto el hecho de no estar en peligro y de sentirse feliz, se descuidará de una manera completamente lamentable.


Es seguro que un Samurai que no está preparado para morir, morirá de una muerte poco honorable. En cambio, si consagra su vida a preparar su muerte, ¿cómo podría tener un comportamiento despreciable? Uno debería reflexionar seriamente al respecto y armonizar su conducta en consecuencia.

Los tiempos han cambiado mucho en el transcurso de estos últimos treinta años. En nuestros días, cuando los jóvenes Samurais se reúnen, hablan de dinero, de provecho, de pérdidas, de la manera de administrar su casa, de los criterios para juzgar el valor de la vestimenta, e intercambian opiniones profanas. Si otro tema es evocado, el ambiente se estropea y cada uno se siente vagamente a disgusto. ¡Qué estado tan lamentable éste al que hemos llegado! Antaño, hasta la edad de veinte o treinta años, un hombre joven no tenía ningún pensamiento para las cosas materiales o indelicadas, por lo tanto no hablaba de ellas jamás. Si, por accidente, en su presencia, los hombres de edad madura dejaban escapar de sus labios alguna reflexión fuera de lugar, se sentía tan afectado como si hubiera recibido una herida física. La tendencia nueva ha penetrado aparentemente mediante lo que los tiempos modernos aprecian al máximo: el lujo y la ostentación. Sólo el dinero tiene importancia. Es manifiesto que si los hombres jóvenes no tuvieran estos gustos de lujo, incompatibles con su situación, esta actitud errónea desaparecería. Por otra parte, alabar como ricos en recursos a jóvenes ahorrativos y parcos, es completamente despreciable. La frugalidad equivale a la ausencia del sentido del giri u obligaciones sociales y personales. ¿Necesito añadir que un Samurai que se olvida de sus obligaciones hacia los demás es despreciable, cobarde e indigno?
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