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febrero 22, 2011

LA CRISIS ALIMENTARIA: Una nueva amenaza para nuestro pueblo

Declaración del Partido Frente Amplio, 21 de febrero de 2011

La crisis que golpea al capitalismo mundial está lejos de ser superada, a pesar de lo que pregonan los organismos financieros internacionales. La transferencia de capital a los culpables de la crisis, por parte de los gobiernos, no ha hecho más que darle una bocanada de aire a un enfermo terminal. Países europeos, como Grecia, Irlanda e Islandia, prácticamente han quebrado, una consecuencia de haber aplicado, con el fervor de un fundamentalista, las medidas neoliberales. La rebelión de los pueblos árabes contra gobiernos tiránicos y corruptos, es también un movimiento de ira y de protesta contra las políticas neoliberales de explotación y de hambre.
Una de las facetas más perversas, inhumanas y barbáricas de esta crisis del capitalismo, fue la crisis alimentaria que se desató, como una moderna caja de Pandora, sobre las poblaciones más pobres y vulnerables del planeta. Millones de seres humanos se vieron ante una de las formas más degradantes y humillantes en que se puede caer, la perspectiva de una muerte lenta y dolorosa por hambre.
Hoy retorna la amenaza de una nueva crisis alimentaria sobre la humanidad, que ya tiene consecuencias dramáticas para millones de seres humanos.

El Banco Mundial se ha visto obligado a reconocer que 44 millones de personas más han sido empujadas a la pobreza, por el aumento en el precio de los alimentos durante los últimos meses. Decenas de millones están amenazadas de sumarse a los mil millones de seres humanos que padecen hambre en el mundo de hoy. Los precios de los alimentos están cerca de llegar a los registrados en el 2008, cuando estalló violentamente la crisis alimentaria.

Desde el Frente Amplio, consecuente con nuestra visión de un mundo basado en la justicia social y la preponderancia de la dignidad de las personas como el centro de la acción política, no podemos callar.

Levantamos nuestra voz para advertir, para llamar a la lucha y la organización y para reiterar que, de no cambiar las cosas, el único camino al que nos puede llevar este sistema de cosas, es a la barbarie.
Denunciamos la inacción del gobierno y de los sectores dominantes que trabajan para mantener a Costa Rica en las redes de las políticas neoliberales y de la dependencia alimentaria.

CRÓNICA DE UNA CATASTROFE ANUNCIADA.

El capitalismo financiero, a pesar de los “mea culpa” que entonó, nunca estuvo dispuesto a modificar su lógica de acción, es decir, el acumular a costa de lo que sea, incluyendo el mismo ser humano.

Advertimos que para nuestro partido, la crisis que se anuncia no es, en absoluto, una nueva crisis; por el contrario, es la agudización y profundización de la crisis iniciada en el 2008 y que, ralentizada, pareció haber desaparecido, aunque eso era imposible ya que las causas últimas se mantenían inalteradas: el voraz apetito de los especuladores y las compañías transnacionales por la acumulación de capital a partir de especular con las materias primas, en este caso, alimentarias.

La producción de biocombustibles no ha hecho más que agudizar la crisis, ha sido en el decir de nuestro pueblo, “vestir un santo para desvestir otro”. Los países desarrollados han optado por su consumo energético quitándole, literalmente, el maíz y el azúcar de la boca a los pobres de Latinoamérica, Asia y Africa.

A esta lógica capitalista se le une el cambio climático, producido por un modelo de producción que no ha hecho más que rapiñar y destruir el ambiente. El consumo desmedido de combustibles fósiles, la obsesión por la producción de bienes de consumo masivo y superfluos, ha pasado factura. Recurrentes fenómenos hidrometereológicos golpean amplias zonas del planeta, destruyendo cultivos y tierras productivas.

NO ACEPTAREMOS QUE NUESTRO PUEBLO SUFRA.

Costa Rica sufre hoy de una inseguridad alimentaria, cuyos únicos culpables han sido los gobiernos neoliberales de los últimos años.

Las estadísticas que el Ministerio de Agricultura y Ganadería brinda, no dejan lugar a dudas. Se ha abandonado la producción de granos básicos y hortalizas para preponderar las plantaciones de piña, banano, melón, sandía, etc, con el objetivo de exportar y de lucrar y no por garantizar un abastecimiento a las necesidades de la población.

Por cada hectárea dedicada a la producción de granos básicos se dedicaron 4,88 hectáreas a la producción de estos productos. 
 
Si se analiza el nivel de cambio en la superficie de producción, en los últimos cuatro años por cada hectárea dedicada a los granos básicos, se agregaron 1,42 hectáreas a la producción de bienes agrícolas de exportación.

En el año 2008 por cada tonelada métrica de maíz que se produjo a nivel nacional, se debieron importar 48 del extranjero; en el caso del frijol la relación es de 4,58 importadas por cada tonelada métrica producida en nuestro territorio.

Un caso paradigmático, que demuestra que si es posible una producción nacional, es la del arroz. En el año 2006, la importación de arroz respecto a la producción nacional fue de 0,81 Tm respecto a una producida en Costa Rica.

¿Cuánto le ha costado al país esta dependencia del extranjero? En el año 2006 el monto total que se canceló por concepto de importación de maíz, arroz, frijoles, soya y trigo fue de 239 millones 203 mil dólares. En el 2008, durante la crisis alimentaria, el monto aumentó hasta los escandalosos 434 millones 425 mil dólares, un aumento de más de 195 millones de dólares.

La única respuesta que ha podido articular la administración Chinchilla, y su antecesor Arias, ha sido la clásica del neoliberalismo: el aumento de precios. Ya se han anunciado aumentos en el precio del pan, y es de esperar que pronto vengan aumentos en otros productos básicos fabricados con harina de trigo (pastas por ejemplo). Suben los precios de los alimentos y de los servicios básicos, mientras se decretan ridículos y humillantes aumentos salariales para las mayorías trabajadoras.

Exigimos que se tomen medidas urgentes y efectivas, abandonando el manual neoliberal. Costa Rica debe luchar por una verdadera política de soberanía y seguridad alimentaria, para evitar que más costarricenses sean amenazados por el hambre y por la pobreza.

- El Consejo Nacional de Producción debe reactivarse y fortalecerse, convirtiéndolo en una institución central en el aseguramiento de la reserva, compra, incentivo a la producción y mercadeo de la producción agrícola nacional. Es una vergüenza que los neoliberales pretendan cerrarlo, precisamente en medio de las amenazas que se ciernen de un nuevo ciclo de crisis alimentaria más violento y destructivo que el anterior.

- Debe garantizarse una canasta básica alimentaria con precios regulados, para un adecuado acceso de la población a productos alimentarios, de aseo y servicios, a precios y condiciones que respondan de manera realista a la crisis que se vive.

- Los fondos ociosos que posee la mal llamada banca para el desarrollo deben ser colocados, de manera urgente y prioritaria, al servicio del financiamiento de la producción e investigación en productos sensibles para la alimentación de nuestro pueblo.

- Deben reforzarse los programas nutricionales y de protección social, en defensa de nuestra infancia y de los sectores más desprotegidos y vulnerables de nuestro pueblo.

Es necesario movilizarnos para exigir al gobierno políticas soberanas en defensa de la agricultura nacional, que garanticen nuestra seguridad alimentaria y nos permitan enfrentar las consecuencias de la crisis alimentaria mundial en curso que ya se cierne también sobre nuestro país.

Comité Ejecutivo Nacional
PARTIDO FRENTE AMPLIO

octubre 28, 2010

Asamblea General ONU vuelve a votar masivamente contra embargo Cuba


Osval, tomado de rebelion.org

Nueva York, (dpa) y Costa Rica (Diario Digital Nuestro País) - Casi todos los países del mundo rechazaron de nuevo el bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba, en la votación que se hizo el pasado 26 de agosto ante la Asamblea General de la ONU para pedir el fin del embargo: 187 países de los 192 que forman el órgano de Naciones Unidas votaron a favor de que el bloqueo sea eliminado.

En contra lo hicieron Estados Unidos e Israel, mientras que hubo tres abstenciones: Micronesia, Islas Marshall y Palau.

Después de que se conociera el resultado medios oficiales de Cuba calificaron de "rotundo" y "contundente triunfo" el voto contra el embargo.

"Como cada año, ha sido un respaldo rotundo de la comunidad internacional a Cuba y un rechazo a esa medida que ha pretendido frenar el progreso de nuestro país", decía el informativo de Cubavisión.

Los resultados de hoy repetían prácticamente los obtenidos el año pasado: entonces 187 países votaron a favor, tres en contra (Estados Unidos, Israel y Palau) y dos se abstuvieron (Micronesia e Islas Marshall).

La Asamblea General lleva 19 años consecutivos sometiendo a votación una resolución que pide el fin del embargo.

Estados Unidos defendió hoy ante la Asamblea que la cuestión del bloqueo es un tema "bilateral" y no algo a tratar en un foro internacional, según dijo durante su intervención el representante estadounidense, Ronald Godard.

Godard defendió que su país tiene el "derecho soberano" a decidir qué relaciones económicas quiere, instó a Cuba a que permita a su población a "determinar" de "manera libre su futuro" y se dirigió a los miembros de la Asamblea diciendo que el debate del embargo no beneficia a los cubanos porque se respalda a un gobierno que no ofrece derechos ni libertades a sus ciudadanos.

Por otro lado, el diplomático estadounidense afirmó que Estados Unidos está preparado para iniciar conversaciones con el gobierno de Cuba para buscar "la seguridad y el bienestar de los dos pueblos".

"En abril de 2009 Obama afirmó que Estados Unidos busca un nuevo inicio con Cuba, pero queda un largo camino por recorrer para poder superar una desconfianza que ha durado décadas", añadió Godard.

Por su parte, antes de la votación, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, intervino ante la Asamblea General, donde criticó que la administración de Barack Obama haya ratificado este año el embargo a Cuba. Según el ministro, esto muestra que el país estadounidense "no tiene intención alguna de eliminar el bloqueo", mientras que a la vez denunció que en 2010 "el cerco económico se ha endurecido".

Además, Bruno Rodríguez mencionó que, "según encuestas recientes", el 71 por ciento de los estadounidenses abogan por la "normalización" de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.

A lo largo de la sesión, las intervenciones de los países para pedir el fin del embargo se sucedieron una detrás de otra: desde China a Brasil en nombre de Mercosur, Venezuela, Irán, Rusia o los países africanos.

El embajador egipcio ante la ONU, Maged Abdelaziz, que habló en nombre del Movimiento de Países No Alineados, acabó su intervención en la Asamblea utilizando el castellano con esta frase: "Termina el bloqueo ahora".

Por su parte, el embajador belga ante la ONU, Jan Grauls, rechazó en nombre de la Unión Europea (UE) el bloqueo estadounidense contra la isla, porque es una medida "unilateral" que "impide nuestras relaciones comerciales y económicas con Cuba".

A la vez, Grauls reconoció que es alentador que Cuba haya liberado algunos presos políticos, pero exigió al gobierno de Raúl Castro que no se liberen sólo a 52, sino a todos ellos "de manera incondicional".

Grauls hizo estas declaraciones un día después de que la UE decidiera mantener su llamada "posición común" ante Cuba.

abril 22, 2010

Natalicio de Lenín

En un día 22 de abril de 1870, nace Vladimir Ilich Ulianov en Simbirsk, Rusia. Revolucionario, líder bolchevique, político comunista, principal dirigente de la Revolución de Octubre y primer dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

octubre 07, 2009

El NO gana siempre

Leonor Isabel Antillón Sargent

Y como El Ave Fénix, resurgirá para la próxima batalla.

La existencia espontánea del NO, fue el producto de la defensa del país, de los empleos, del bienestar de todos y de un soportable costo de la vida. Los grupos del NO, surgieron del pueblo mismo que se levantó contra el engaño y la manipulación con que se trató de ocultar un perjuicio, en esa ocasión fue el TLC, por el que se falseó la verdad a toda costa, metiendo miedo, gastando recursos del pueblo, torciendo conciencias. En esa primera etapa, que creíamos iba a ser la única, los del desgobierno nos golpearon con grandes irregularidades legales que no imaginábamos. Después vino la etapa de las leyes de implementación y empezamos a subir una cuesta diferente: la del secuestro institucional, la depredación política funcionando contra todo lo que se le opusiera. Los diputados se agruparon alrededor del poder y algunos dejaron atrás la vergüenza y la dignidad.

Asi ocurrió que la decencia, el honor y el respeto a la ley, pasaron a ser antigüedades rechazadas por muchos jerarcas del ejecutivo, del legislativo, y algunos de los más encumbrados miembros del poder judicial, esas virtudes ya se habían perdido de antemano en el TSE.

En menos de cuatro años, la pérdida institucional sufrida por nuestro país ha sido de tal envergadura, que nos parece ahora muy lejano el florido destello de la justicia, la paz, la libertad y sobretodo la probidad de quienes otrora hicieron especial a Costa Rica.

Ahora estamos en otro momento nacional, precursor de otra elección presidencial, de diputados y regidores, ahora todos aquellos que, al inicio de la lucha contra el TLC, teníamos un enemigo común, por el que nos unimos fieramente, con frescas fuerzas iniciales, estamos en este otro episodio, transformados por aquélla lucha que fue difícil, desigual y muy flagelante. La crisis económica mundial, que también nos afecta, ha hecho que algunos tengan que enfocarse en el constante devenir de la lucha por sobrevivir y sobrellevar los apuros económicos, eso nos ha minado aún más, el camino.

Desafortunadamente para los que conformamos ese gran movimiento, el camino que se inicia para las próximas elecciones, nos encuentra desunidos, utilizando las fuerzas necesarias para enfrentar a los depredadores del país, en asuntos baladíes y sin sentido. La tarea ahora es más ardua, por eso necesitamos seguir unidos y en orden, como la colmena, haciendo trabajo constante, sin separarse de la senda. Debemos seguir siendo una oposición pensante y amalgamada, porque es la hora en que el país nos necesita más.

Si bien es muy importante, la silla presidencial no debe ser nuestro fin último, sino la construcción de una gran fuerza opositora, bien estructurada e institucionalizada en la Asamblea Legislativa y en las municipalidades, para poder empezar desde allí, a fortalecer de nuevo la institucionalidad nacional, a estas alturas casi todos los partidos de oposición, han elegido a sus candidatos. Se hace necesario debilitar la llegada de los bipartidismo, El PLN y La Unidad , es necesario que la gente del NO A LA INDIGNIDAD NACIONAL, se agrupe en esta importantísima escogencia.

No gastemos más fuerzas en lograr la soñada coalición presidencial, eso no se va a dar formalmente, sino que se dará espontáneamente el día de las elecciones. Ese día es el día electoral. La campaña de Laura vendrá fuerte y engañosa, toda la oposición será menos dotada económicamente, pero de fuerte convicción patriótica, y no tendrá tantos medios para hacer publicidad a sus candidatos, ni contará con los trucos que sin medida, según se ha comprobado hasta hoy, utilizará el desgobierno a su favor. Debemos estar alerta, porque ya conocemos con quién estaremos en la contienda, un grupo sin escrúpulos y lleno de cantos de sirena, la gente tendrá una oleada de desinformación bien publicitada. De alguna manera utilizarán los magros recursos públicos que aún quedan, para lograrlo. Ellos están bien preparados y unidos en su afán de depredar aún más al país de todos. Preparémonos para más memorandums y denunciemos todo lo anormal que veamos, no aceptemos nada, ni demos tregua a la ofensiva que se nos viene.

Recordemos que la corrupción es el mejor pegamento de quienes se nutren de ella. En cambio, los ideales patrióticos, son sueños sublimes de variada intensión, que a veces queremos imponer a los demás sin pensar que ellos también tienen los suyos como únicos e inmejorables, y éstos no contienen ningún tipo de pegamento. La única fuerza que nos unirá es la conciencia de que todos estaremos juntos sin divisiones ni rencores, somos el único camino para salvar a la patria. Respetemos opiniones, sentimientos y creencias, que en este lado de la lucha no se califique a nadie por comunista o derechista, izquierdista, machista, feminista, o lo que sea. Ahora todos debemos ser “patriotas”, lo demás no cuenta.

No nos arruguemos, que esta campaña es para valientes y decididos. Los resfriados o heridos, por cualquier razón, es mejor que se abstengan del trabajo, pero no del voto en contra del neoliberalismo.

enero 20, 2009

Adiós para siempre


Todo empezó con un fraude y acabó con una estafa. Y todo el mundo –no sólo los que lo eligieron– está pagando la cuenta.

Han sido ocho años en los que el mundo ha estado al borde de un ataque de nervios (con cientos de miles sufriendo ataques físicos). Con relojes, calendarios y sitios de Internet diseñados para mantener una cuenta del tiempo hasta por segundos para marcar el fin de la era de George W. Bush, el presidente con la mayor desaprobación popular de la era moderna, y considerado por historiadores y analistas como, tal vez, el peor de todos (y no es una competencia fácil de ganar) está por desalojar la Casa Blanca y regresar a la vida privada en Texas.

Pocos meses después de llegar a la Casa Blanca, justo después del 11 de septiembre de 2001, Bush alcanzó los índices de aprobación más altos con 90 por ciento. Hoy, en la última encuesta de CBS News/New York Times, difundida este fin de semana, Bush gozaba de 22 por ciento de aprobación, el peor nivel jamás registrado (sólo podría consolarse con que Dick Cheney, su vicepresidente, tenía 13 por ciento).

El hombre que declaró una nueva cruzada en nombre de Dios contra los infieles, tanto dentro como fuera de Estados Unidos, quien proclamó que “o estás con nosotros o estás con el enemigo”, quien rompió la Constitución, la Carta de Naciones Unidas, las Convenciones de Ginebra, quien encabezó el gobierno más clandestino en tiempos recientes, y que se tropezaba con el idioma ofreciendo un diccionario de términos atropellados ahora famosos, se irá hacia su puesta del sol, apostando –como afirmó en su última conferencia de prensa– más o menos algo como que la historia lo absolverá. Pero por el momento, sólo los llamados neoconservadores, algunos cristianos fundamentalistas, grandes intereses de energía, y los cómicos, han expresado su tristeza al concluir esta presidencia.

La Junta Cheney/Bush
Lo que pocos registran dentro y fuera de este país es que hace ocho años llegó al poder un gobierno radical derechista, en muchos sentidos, fundamentalista, dispuesto a transformar el panorama político, económico, militar y cultural no sólo de este país, sino del mundo. Desde sus primeros discursos hasta su mensaje de despedida al país el jueves, Bush colocó esto en términos simples: todo se trataba de una lucha milenaria entre “el bien y el mal”.
Todo comenzó en noviembre de 2000 con una elección en el país autoproclamado líder de la democracia, de la que hasta la fecha nadie puede comprobar quién ganó. La elección destruyó el mito de “una persona, un voto”, ya que sí se comprobó que no todos los votos se cuentan, y que el fraude a la antigüita, combinado con el cibernético, está sano y vivo. Por la institución anticuada y absurda del Colegio Electoral que sustituye el voto directo para presidente, George W. Bush ganó la elección aunque perdió en el voto popular (por aproximadamente 500 mil sufragios). Para colmo, la elección no fue determinada por la voluntad popular, sino por la Suprema Corte de Justicia.

Con ello, llegó al poder lo que Gore Vidal bautizó como la “junta Cheney-Bush” (puso a Cheney primero, por considerarlo como el poder real en la Casa Blanca). Hace poco más de un año, en entrevista con La Jornada, Vidal explicó lo que ha implicado todo esto para el país: “Hemos perdido la república y nuestras instituciones; hemos sufrido un golpe de Estado y Bush ha derrocado la Constitución”.
Gore agregó que “hasta hemos perdido el único regalo que nos dejó Inglaterra cuando nos abandonó a nuestro individualismo: la Carta Magna y el habeas corpus, todo lo que dio el tono del Siglo de las Luces a Estados Unidos”. Bush, subrayó, “odia a la república” y su gobierno “legalizó todo acto inconstitucional de este presidente inconstitucional y malicioso que cree en la tortura, cree en matar gente, cree en la guerra unilateral contra otros países que no nos han ofendido de ninguna manera y que no nos pueden dañar de ninguna manera”. Concluyó que “de eso se trata un golpe de Estado. Estas (quienes están en el gobierno) son las peores personas en el mundo. Los hombres del petróleo, del gas, los ladrones”.
Vale recordar que como candidato Bush señaló que como texano y gobernador de un estado fronterizo tenía “experiencia” en relaciones exteriores, y al llegar a la presidencia declaró que México sería su prioridad en las relaciones exteriores. Su primera cena de Estado fue con Vicente Fox, su primer viaje al exterior fue al rancho de Fox en Guanajuato, donde los “dos cowboys” hablaron de una nueva relación. Su primer gran iniciativa fue impulsar una reforma migratoria.
El 11-S
Pero pocos meses después, dos aviones secuestrados se estrellaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, otro contra el Pentágono y un cuarto, dirigido probablemente contra el Capitolio, cayó en Pensilvania, todo cambió (México fue relegado a un segundo plano). Noam Chomsky, en entrevista con La Jornada, advirtió que las primeras víctimas del atentado serían los palestinos y las fuerzas progresistas y de izquierda por todo el mundo.

Los neoconservadores, el agrupamiento político-intelectual que había tomado el poder junto con Bush, se habían preparado para este momento desde más de una década antes, cuando elaboraron una estrategia para garantizar hasta el infinito que Estados Unidos sería el único superpoder en el planeta, y que parte de ello era rehacer el mapa geopolítico, incluido Medio Oriente. Bush declaró una guerra permanente contra algo llamado el “terrorismo”, y se elaboró todo un esquema sobre el nuevo enemigo que llenara el vació dejado por la desaparición del otro enemigo, el “comunismo”, usado durante décadas para justificar invasiones, intervenciones, operaciones clandestinas, gastos militares y maniobras políticas. Hasta se podían usar los mismos discursos de antes de la caída del Muro de Berlín, sustituyendo sólo la palabra “comunismo” por “terrorismo”.

Contra el terror
Fue el inicio de uno de los engaños más extraordinarios de la historia. Imponiéndose sobre las agencias de inteligencia, sectores del Pentágono, del Departamento de Estado y de otras partes del gobierno permanente estadunidense, el nuevo equipo ordenó que el mundo era como ellos deseaban. Se distorsionó y fabricó inteligencia, se lanzó una campaña de propaganda de proporciones sin precedente con la colusión, aunque con maravillosas pero pocas excepciones, de los medios masivos de comunicación, culminando con una presentación ante la comunidad internacional en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas para justificar la invasión de un país que nada tenía que ver con el 11-S en lo que ahora es la guerra más larga de la historia de Estados Unidos.

Pero la declaración de una “guerra global contra el terror” fue más que sólo lanzar las dos guerras, la otra contra Afganistán, ambas inconclusas al fin del régimen de Bush. Bajo ese rubro, se impuso lo que el historiador Arthur Schlesinger calificó de nueva “presidencia imperial”, que otorga enormes poderes al presidente e incluye ordenar operaciones militares donde quiera, incluso dentro de Estados Unidos.
En la “guerra contra el terror” se rompieron barreras institucionales y hasta legales del gobierno, a tal nivel, que literalmente se anuló por orden presidencial uno de los fundamentos del sistema legal estadunidense, el habeas corpus, concepto creado hace más de 700 años, que protege al individuo del poder del gobierno. A la vez, se legalizó la tortura, incluida la práctica de waterboarding, considerada como tortura y violatoria de la ley internacional por Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

Además se le otorgó al presidente el poder de designar a cualquiera, extranjero o estadunidense, como “combatiente ilegal”, y con ello anular todas las garantías y derechos constitucionales básicos (presentación de cargos, acceso a abogados, un proceso judicial en un tribunal y más) y permitía su secuestro, desaparición y detención arbitraria e indefinida, como en el caso de los detenidos en el campo de concentración de Guantánamo.

Aún más, el gobierno de Bush, por orden secreta, ordenó el espionaje sin orden judicial de estadunidenses y sus comunicaciones internacionales, como toda una serie de operaciones clandestinas, incluida una red de cárceles secretas en varias partes del mundo y la práctica de “rendición”: se entregaba a un detenido en el extranjero a otro gobierno para ser interrogado bajo tortura.
El presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, John Conyers, acaba de presentar un amplio informe documentando de lo que califica de “transgresiones a la Constitución”, que incluye casi todos los aspectos del gran logro de Bush de establecer una presidencia suprema con poderes extraordinarios bajo la justificación de medidas necesarias durante “tiempos de guerra”. A la vez, frente a todo crítico, este gobierno también se dedicó, en palabras de Conyers, a “la intimidación e intento de callar a críticos y denunciantes que se atrevieron a contarle a sus conciudadanos lo que se estaba haciendo en su nombre”.

Salvar vidas
Pero en nombre de los estadunidenses, Bush y su equipo lograron, durante más de 7 años, una restructuración radical del gobierno y de la expresión del poder a nivel mundial. Bush dijo la semana pasada, en su mensaje de despedida a la nación, que todo fue para salvar vidas estadunidenses. “Hay debate legítimo sobre muchas de estas decisiones. Pero no puede haber mucho debate sobre los resultados. Estados Unidos ha pasado más de siete años sin otro atentado terrorista en nuestro terreno”.

Sin embargo, el hecho es que meses antes del 11-S, Bush fue alertado, hasta advertido de manera repetida por las agencias de inteligencia, que Osama bin Laden y Al Qaeda preparaban un ataque “con aviones” contra este país, y no hizo nada. “¿Bush salvó vidas? Que le diga eso a las familias de los 4 mil 200 militares que han fallecido en la guerra innecesaria en Irak… la verdad trágica es que estaban participando en una guerra que no deberíamos estar librando y que fue vendida al Congreso, a los medios y al pueblo estadunidense con justificaciones exageradas y hasta falsas”, escribe Richard Clarke, quien fue asesor presidencial antiterrorista de Bill Clinton y al inicio de la presidencia de Bush.

También, agrega, se tiene que incluir a los que casi nunca se cuentan aquí, los casi 100 mil civiles iraquíes (por el cálculo conservador de Irak Body Count) “muertos porque George W. Bush invadió ese país. Eso es 30 veces un 11-S... Las acciones de su gobierno contra el terrorismo, incluido Irak, mataron a muchos más esatdunidenses que los salvados por las agencias de inteligencia de Estados Unidos en los últimos ocho años”, concluye Clarke.
Guerra en otros frentes
El gobierno de Bush promovió también una guerra contra el medio ambiente, los derechos de los homosexuales, la salud, la educación y la ciencia. Desde promover versiones bíblicas de la evolución, hasta colocar interpretaciones bíblicas oficiales sobre la creación de fenómenos naturales como el Gran Cañón, y cuestionar la abrumadora evidencia científica sobre el calentamiento global, no hubo rama del gobierno que no fuera infectada por la ideología fundamentalista del gobierno de Bush.
A la vez, se buscó privatizar desde la educación pública hasta las prisiones. Tal vez lo más notable es que se instaló una fuerza de mercenarios y contratistas privados en Irak de las mismas dimensiones que las fuerzas armadas estadunidenses.
Aunque presidió sobre la ampliación del gobierno federal, sobre todo con la creación del gigantesco Departamento de Seguridad Interna, Bush promovió la desregulación de la economía y el debilitamiento de agencias e instancias dedicadas a velar por los derechos laborales, ambientales y civiles. Con el huracán Katrina, se reveló otra abdicación de las responsabilidades básicas del gobierno en la era Bush. Con la prioridad de la guerra sobre todo lo demás, el inepto e irresponsable manejo de la respuesta al desastre natural que casi destruyó Nueva Orleáns y otras comunidades, dejaron a la vista que la vida de los pobres y la obligación de invertir en la infraestructura para el bien común eran considerados asuntos secundarios. Así, el huracán tal vez no fue el culpable del desastre, sino la respuesta, o falta de ella, del gobierno a todos los niveles.

La crisis
El costo financiero de esa guerra a largo plazo superará los 3 billones de dólares, calcula el economista y premio Nobel Joseph Stiglitz. Junto con el manejo de la economía estadunidense durante los últimos ocho años, Stiglitz calcula que “la cuenta por los excesos de la era Bush –el total de nueva deuda combinado con nuevas obligaciones– llega a 10.35 billones”.

Lo que se proclamaba como un triunfo del mercado libre y el libre mercado –el mantra de los neoliberales desde los tiempos de Reagan– tanto en Estados Unidos como en el mundo, estalló como una bomba en una crisis en la capital del capital mundial, en lo que ahora todos coinciden, que es la peor crisis financiera y económica desde la Gran Depresión.

Durante el gobierno de Bush, Wall Street se congratulaba de su auge como prueba de que la fe en la libertad del mercado abría las puertas a un paraíso. Pero aparentemente todo fue una ilusión. El caso de Madoff es tal vez el mejor símbolo de todo lo ocurrido, cuando esta figura tan respetada en el mundo financiero confiesa que todo fue un juego piramidal y que perdió tal vez 50 mil millones de dólares del dinero de sus clientes. Se cree que fue la estafa financiera más grande de la historia. Pero el hecho es que sólo fue una pequeña representación de un sistema financiero entero. De hecho, tan grave es esta crisis que podría marcar el fin de Nueva York (y Estados Unidos) como el centro financiero mundial, advierte el influyente Consejo de Relaciones Exteriores.
Pero quizá lo más asombroso es que la crisis obligó a Bush y a su gobierno a confesar que el sistema del libre mercado está al borde del colapso y que sólo podrá sobrevivir con lo que será tal vez la intervención estatal más grande de la historia en la economía. La crisis del neoliberalismo, que primero se expresó en América Latina, llegó finalmente a la capital del capital. Bush acaba su mandato obligado a promover algo así como una nacionalización parcial del sistema financiero estadunidense. Después de que se privatizaron todas las ganancias a lo largo de estos ochos años (aunque el esquema es mucho más viejo que eso), ahora se están socializando los costos, o como afirman algunos críticos, esto es socialismo al revés, o socialismo para los ricos.
El fin
A eso del mediodía del martes 20 de enero, el presidente Bush se convertirá en el ex presidente Bush. Y hasta el fin, él y su equipo insisten en que tenían razón, y que no se cometió ningún grave error, por lo menos ninguno que estén dispuestos a reconocer. Llegó al poder con la promesa de una reforma migratoria y acabó con redadas masivas, deportaciones récord, un muro fronterizo y criminalizando a los indocumentados.

Llegó con un superávit en el presupuesto y deja un déficit y por lo tanto un deuda que pesará sobre futuras generaciones. Llegó a un país sin guerra y deja dos conflictos que cada día cobran decenas de vidas, y con promesas de promover la paz entre palestinos e israelíes, dio luz verde a una agresión tan bárbara e inhumana de Israel en Gaza que hasta la Organización de Naciones Unidas la ha denunciado, y muchos acusan que esto es “un crimen de lesa humanidad”. Deja atrás un pueblo que enfrenta despidos masivos, una sociedad que pierde sus hogares y más hambre en las calles. Deja atrás al pueblo más encarcelado en el mundo. Deja atrás un mundo entero al borde de múltiples crisis.

En su mensaje final al pueblo estadunidense afirmó: “cuando los pueblos viven en libertad, no escogen de manera voluntaria a líderes que promueven campañas de terror. Cuando la gente tiene esperanza en el futuro, no cederá sus vida a la violencia y el extremismo. Así, por todo el mundo, Estados Unidos promueve la libertad humana, los derechos humanos y la dignidad humana”. Agregó que “en el siglo XXI, la seguridad y prosperidad en casa dependerá de la expansión de la libertad en el extranjero. Si Estados Unidos no encabeza la causa de la libertad, nadie la encabezará. Al abordar estos desafíos... Estados Unidos tiene que mantener su claridad moral. Frecuentemente les he hablado del bien y el mal. Esto ha incomodado a algunos. Pero el bien y el mal están presentes en este mundo, y entre los dos no se puede hacer concesiones”. Desafortunadamente, Bush no tenía frente a sí un espejo al pronunciar estas palabras. E irónicamente será difícil que la historia lo absuelva, ya que su política de hacer todo lo posible para mantener secreto el manejo de su gobierno ha resultado en la desaparición de una extensa colección de documentos y registros de órdenes y comunicaciones sobre una amplia gama de asuntos.

La conciencia

El jueves había indicios de que parte de esta larga noche ha acabado: el designado próximo procurador general de Estados Unidos, Eric Holder, declaró sin equivocación que “el waterboarding es tortura”. Ni Holder ni Obama son izquierdistas. Más bien, un retorno a lo que antes era la “normalidad” parece ser un giro radical ante los hechos del inicio del siglo XXI en Estados Unidos. Bush dijo que se va con la conciencia tranquila. El cómico Jon Stewart, conductor del noticiero satírico The Daily Show, y una de las figuras más influyentes y críticas de este país, comentó sobre las últimas palabras de Bush que se iba con la conciencia tranquila porque “no tuviste que vender tu alma: vendiste todas las nuestras”.

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