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febrero 22, 2011

LA CRISIS ALIMENTARIA: Una nueva amenaza para nuestro pueblo

Declaración del Partido Frente Amplio, 21 de febrero de 2011

La crisis que golpea al capitalismo mundial está lejos de ser superada, a pesar de lo que pregonan los organismos financieros internacionales. La transferencia de capital a los culpables de la crisis, por parte de los gobiernos, no ha hecho más que darle una bocanada de aire a un enfermo terminal. Países europeos, como Grecia, Irlanda e Islandia, prácticamente han quebrado, una consecuencia de haber aplicado, con el fervor de un fundamentalista, las medidas neoliberales. La rebelión de los pueblos árabes contra gobiernos tiránicos y corruptos, es también un movimiento de ira y de protesta contra las políticas neoliberales de explotación y de hambre.
Una de las facetas más perversas, inhumanas y barbáricas de esta crisis del capitalismo, fue la crisis alimentaria que se desató, como una moderna caja de Pandora, sobre las poblaciones más pobres y vulnerables del planeta. Millones de seres humanos se vieron ante una de las formas más degradantes y humillantes en que se puede caer, la perspectiva de una muerte lenta y dolorosa por hambre.
Hoy retorna la amenaza de una nueva crisis alimentaria sobre la humanidad, que ya tiene consecuencias dramáticas para millones de seres humanos.

El Banco Mundial se ha visto obligado a reconocer que 44 millones de personas más han sido empujadas a la pobreza, por el aumento en el precio de los alimentos durante los últimos meses. Decenas de millones están amenazadas de sumarse a los mil millones de seres humanos que padecen hambre en el mundo de hoy. Los precios de los alimentos están cerca de llegar a los registrados en el 2008, cuando estalló violentamente la crisis alimentaria.

Desde el Frente Amplio, consecuente con nuestra visión de un mundo basado en la justicia social y la preponderancia de la dignidad de las personas como el centro de la acción política, no podemos callar.

Levantamos nuestra voz para advertir, para llamar a la lucha y la organización y para reiterar que, de no cambiar las cosas, el único camino al que nos puede llevar este sistema de cosas, es a la barbarie.
Denunciamos la inacción del gobierno y de los sectores dominantes que trabajan para mantener a Costa Rica en las redes de las políticas neoliberales y de la dependencia alimentaria.

CRÓNICA DE UNA CATASTROFE ANUNCIADA.

El capitalismo financiero, a pesar de los “mea culpa” que entonó, nunca estuvo dispuesto a modificar su lógica de acción, es decir, el acumular a costa de lo que sea, incluyendo el mismo ser humano.

Advertimos que para nuestro partido, la crisis que se anuncia no es, en absoluto, una nueva crisis; por el contrario, es la agudización y profundización de la crisis iniciada en el 2008 y que, ralentizada, pareció haber desaparecido, aunque eso era imposible ya que las causas últimas se mantenían inalteradas: el voraz apetito de los especuladores y las compañías transnacionales por la acumulación de capital a partir de especular con las materias primas, en este caso, alimentarias.

La producción de biocombustibles no ha hecho más que agudizar la crisis, ha sido en el decir de nuestro pueblo, “vestir un santo para desvestir otro”. Los países desarrollados han optado por su consumo energético quitándole, literalmente, el maíz y el azúcar de la boca a los pobres de Latinoamérica, Asia y Africa.

A esta lógica capitalista se le une el cambio climático, producido por un modelo de producción que no ha hecho más que rapiñar y destruir el ambiente. El consumo desmedido de combustibles fósiles, la obsesión por la producción de bienes de consumo masivo y superfluos, ha pasado factura. Recurrentes fenómenos hidrometereológicos golpean amplias zonas del planeta, destruyendo cultivos y tierras productivas.

NO ACEPTAREMOS QUE NUESTRO PUEBLO SUFRA.

Costa Rica sufre hoy de una inseguridad alimentaria, cuyos únicos culpables han sido los gobiernos neoliberales de los últimos años.

Las estadísticas que el Ministerio de Agricultura y Ganadería brinda, no dejan lugar a dudas. Se ha abandonado la producción de granos básicos y hortalizas para preponderar las plantaciones de piña, banano, melón, sandía, etc, con el objetivo de exportar y de lucrar y no por garantizar un abastecimiento a las necesidades de la población.

Por cada hectárea dedicada a la producción de granos básicos se dedicaron 4,88 hectáreas a la producción de estos productos. 
 
Si se analiza el nivel de cambio en la superficie de producción, en los últimos cuatro años por cada hectárea dedicada a los granos básicos, se agregaron 1,42 hectáreas a la producción de bienes agrícolas de exportación.

En el año 2008 por cada tonelada métrica de maíz que se produjo a nivel nacional, se debieron importar 48 del extranjero; en el caso del frijol la relación es de 4,58 importadas por cada tonelada métrica producida en nuestro territorio.

Un caso paradigmático, que demuestra que si es posible una producción nacional, es la del arroz. En el año 2006, la importación de arroz respecto a la producción nacional fue de 0,81 Tm respecto a una producida en Costa Rica.

¿Cuánto le ha costado al país esta dependencia del extranjero? En el año 2006 el monto total que se canceló por concepto de importación de maíz, arroz, frijoles, soya y trigo fue de 239 millones 203 mil dólares. En el 2008, durante la crisis alimentaria, el monto aumentó hasta los escandalosos 434 millones 425 mil dólares, un aumento de más de 195 millones de dólares.

La única respuesta que ha podido articular la administración Chinchilla, y su antecesor Arias, ha sido la clásica del neoliberalismo: el aumento de precios. Ya se han anunciado aumentos en el precio del pan, y es de esperar que pronto vengan aumentos en otros productos básicos fabricados con harina de trigo (pastas por ejemplo). Suben los precios de los alimentos y de los servicios básicos, mientras se decretan ridículos y humillantes aumentos salariales para las mayorías trabajadoras.

Exigimos que se tomen medidas urgentes y efectivas, abandonando el manual neoliberal. Costa Rica debe luchar por una verdadera política de soberanía y seguridad alimentaria, para evitar que más costarricenses sean amenazados por el hambre y por la pobreza.

- El Consejo Nacional de Producción debe reactivarse y fortalecerse, convirtiéndolo en una institución central en el aseguramiento de la reserva, compra, incentivo a la producción y mercadeo de la producción agrícola nacional. Es una vergüenza que los neoliberales pretendan cerrarlo, precisamente en medio de las amenazas que se ciernen de un nuevo ciclo de crisis alimentaria más violento y destructivo que el anterior.

- Debe garantizarse una canasta básica alimentaria con precios regulados, para un adecuado acceso de la población a productos alimentarios, de aseo y servicios, a precios y condiciones que respondan de manera realista a la crisis que se vive.

- Los fondos ociosos que posee la mal llamada banca para el desarrollo deben ser colocados, de manera urgente y prioritaria, al servicio del financiamiento de la producción e investigación en productos sensibles para la alimentación de nuestro pueblo.

- Deben reforzarse los programas nutricionales y de protección social, en defensa de nuestra infancia y de los sectores más desprotegidos y vulnerables de nuestro pueblo.

Es necesario movilizarnos para exigir al gobierno políticas soberanas en defensa de la agricultura nacional, que garanticen nuestra seguridad alimentaria y nos permitan enfrentar las consecuencias de la crisis alimentaria mundial en curso que ya se cierne también sobre nuestro país.

Comité Ejecutivo Nacional
PARTIDO FRENTE AMPLIO

octubre 28, 2010

La dieta del hombre hace 30.000 años incluía carbohidratos

tomado de terraeantiqvae.com

Los europeos que vivieron hace 30.0000 años eran capaces de fabricar harinas a partir de una gran variedad de plantas. A pesar de que los investigadores han asumido que la población que habitó el Viejo Continente durante el Paleolítico Superior se alimentaba básicamente de carne, grasas animales y vegetales, un nuevo estudio publicado esta semana en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS) muestra que su dieta era más variada de lo que se pensaba e incluía también carbohidratos.

Los investigadores liderados por Anna Revedin, del Instituto Italiano de Prehistoria y Protohistoria de Florencia, encontraron restos de granos de diferentes plantas salvajes en instrumentos parecidos a morteros y en piedras utilizadas para moler. La técnica de datación por radiocarbono reveló que su antigüedad era de unos 30.000 años de antigüedad.

El estudio, que se ha realizado con muestras obtenidas en yacimientos de Italia, República Checa y Rusia, sugiere que el procesado de plantas y vegetales para obtener harinas era una práctica habitual y extendida en Europa antes de que se comenzaran a cultivar cereales de forma masiva siguiendo el ejemplo de Oriente Medio, y por tanto, antes de que naciera la agricultura durante el Neolítico.

Asimismo, la gran variedad de restos encontrados indica que un gran número de plantas formaban parte de su dieta habitual. Dependiendo de la planta de la que se tratara (abundaban los juntos y helechos), utilizaban diferentes partes para obtener la harina: raíces, semillas o rizomas.


Foto: Rizomas secos

Entre las más utilizadas estaban la 'Typha angustifolia' y 'Typha latifolia', plantas herbáceas de la familia de las Tifáceas conocidas como espadaña, con un tallo largo, similar a un junco.

Un proceso laborioso

Para conseguir un alimento comestible a partir de plantas salvajes, debían llevar a cabo un proceso de varios pasos. En primer lugar, pelar las raíces, secarlas y molerlas utilizando utensilios adecuados. Finalmente, tenían que cocinar la harina.

La obtención de este producto les permitía disponer de un alimento que se conservaba durante mucho tiempo, fácilmente transportable y con un alto contenido energético, haciéndoles menos dependientes de las condiciones climáticas y asegurándoles provisiones durante sus desplazamientos.


Los investigadores italianos quisieron llevar a la práctica esta técnica y ellos mismos elaboraron la receta de nuestros ancestros. Prepararon una comida elaborada con harina de espadaña, una de las plantas halladas en los utensilios analizados. Primero recolectaron los tallos, los secaron, los molieron para obtener la harina. Finalmente cocinaron la harina obteniendo una especie de "galletas integrales". Según la investigadora Anna Revedin, "no estaban nada mal".
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